Difícil es tratar de definir la literatura, primeramente tendría que decir que la literatura es social, para cada época a lo largo de la historia ésta ha tomado un papel diferente. Pensemos, por ejemplo, en La odisea, esa rara y máxima obra que cuenta las hazañas del héroe mezcladas con mitología, es literatura a pesar de no haber contado con tinta ni papel donde fuera plasmada, ahí cuando la literatura todavía era oralidad y memoria. Muchos siglos después tenemos los escritos del XV y XVI siempre, o por lo menos la mayoría, al servicio de la monarquía, una literatura dirigida a que los lectores pensaran tal o cual cosa y como consecuencia actuaran de cierta forma. Es importante mencionar justo en este punto, la importancia que tuvo el descubrimiento de América y su conquista, pues la literatura escrita en este lado del mundo por los oriundos del continente estuvo fuertemente marcada por dichos acontecimientos: por un lado la tradición precolombina siguió vigente en estos textos así como también el coraje y el dolor de un territorio dominado, conquistado, casi exterminado.
Un poco más tarde, en los siglos XVIII y XIX este magnífico medio de comunicación comenzó a utilizarse como crítica, la sátira y otros géneros dieron la pauta para que a través de las letras y gracias al anonimato se pudiera decir aquello que pensaba la mayoría y que tanto molestaba a la minoría.
Las guerras de independencia, la lucha por la libertad y finalmente la emancipación americana frente a Europa impulsaron a los intelectuales a escribir una literatura combativa, en contra de la tiranía, de la barbarie, de la violencia que desangra desde entonces a nuestro continente.
El matadero de Esteban Echeverría, es un texto especialmente cargado (así como un café express) de su ideología política y digo que como café, porque es poco pero sustancioso, cada una de las palabras, las figuras,el tiempo narrativo que utiliza, van siendo entrelazados para darle un carácter y un ritmo al cuento, la sangre que se derrama y el destazamiento de la carne anhelada, lo grotesco, lo exagerado, lo hiperbólico, lo hacen único y nos despiertan sentimientos viscerales.
No creo ser la única que piensa así de este cuento, si tardó 40 años en ser publicado oficialmente, es porque , la cosa estaba dura en Argentina, con Rosas al mando era muy poco probable que después de escribir el matadero, Echeverría pudiera andar tan quitado de la pena paseando por las calles del puerto.
¿Lo ven? la literatura es primordialmente social, yo digo que es como un espejo donde se refleja la sociedad en la que es escrita, es como una ventana hacia la cual podemos asomarnos y ver las condiciones políticas, económicas, e inclusive culturales en las que se encontraba la suciedad -digo, sociedad- en dicho momento.
Gracias a que perdura y gracias al papel, aunque a veces escaso, se rompe esa barrera temporal que nos separa de grandes pensadores de otros siglos. Y podemos conocer las luchas sociales que han tenido otros hombres por medio de la literatura, así es el matadero de Echeverría, es claro, conciso, va directamente al grano y reprocha la barbarie que se ejercía durante el gobierno rosista, la poca comprensión que había hacia el otro; los carniceros se alejan por completo, así como los federales, de la condición humana que une a nuestra especie. Y matan, y la sangre brota y se escurre por las calles de Argentina, como ahora en las de Cd. Juárez, o Guerrero en nuestro país, se han olvidado también aquí, que antes de pertenecer a cárteles, pertenecemos a una misma raza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario